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27 de enero de 2010

SUPERSTICIONES SUPERSTICIOSAS



El Ecuador, como la mayoría de las naciones de América Latina , se ha desarrollado entre abundantes creencias y supersticiones.  

Shamanes, curanderos y brujos son el denominador común en la vida cotidiana de sus habitantes. Existen todo tipo de supersticiones, pero las mas comúnes del país aluden a espejos, escaleras, gatos negros y números 13, una superstición que por cierto, es mucho más fuerte que cualquier otra.
Por ejemplo, en algunos edificios de Quito, la capital, no existe el piso 13. En los ascensores los botones saltan directo del 12 al 14, pues se cuenta que en los pisos 13 la suerte de quienes se atreven a vivir o trabajar allí nunca es buena, pasan toda la vida buscando estabilidad y jamás la encuentran. 
En Guayaquil, se dice que los días de "malisima" suerte son martes y viernes 13. Se especula que durante esos días uno nunca debe hacer negocios, no deben realizarse bodas y jamás se debe viajar, pues la mala suerte que provoca este número, es un obstáculo algo imposible de superar.

"Cuidadito si rompes un espejo luego de haberte reflejado, la mala suerte cae en tu vida por siete años"; "cuando un gato negro se cruza por tu lado, en los amores no serás afortunado"; "si pasas debajo de una escalera tu vida durará muy poco y si alguien te barre los pies, no te casarás, y si lo haces corres el riesgo de no ser verdaderamente feliz" dicen las abuelas del Carchi. 

En Ambato, en cambio, se dice que jamás se debe pedir sal si  esta no está dentro de un salero, pues el riesgo es que quien te la pase en una cuchara la riegue, suceso que dará a tu vida un giro de nueve a catorce años de mala racha. 

Pero hasta hoy no solo existen las supersticiones con objetos, sino que con el pasar de los años se han aumentado a la lista algunas otras que van acompañadas de frases para protegerse del mal aire de la suerte,. frases que surgen por la visita de habitantes de paises hermanos. 

Por ejemplo, en los pueblitos pequeños del norte del país, el Chota, San Pablo del Lago, Mira o Suleta, San Pascual es quién trae la suerte. 
Los antiguos, cuando se prendía la leña para hacer fuego, decían: si lanza chispas, se debe bailar y las mujeres deben levantar la falda diciendo "San Pascual bailón que llegue tarde que llegue temprano", considerando que las chispas fuesen una señal de que se iba a recibir una buena noticia, o en caso contrario si la noticia era mala, se agregaba la frase "sino que no llegue  ni envano", esas palabras se las repetía varias veces siempre bailando y con la falda hacia arriba.

Otras personas buscando aumentar la clientela de negocios, principalmente en Riobamba, tomaban cuatro cabezas de ajo amarrados con una tira de satín rojo, y las colocaban en diferentes partes del lugar, repitiendo siempre "Por mi, por ti, por todos, para que me vaya bien para que me vaya mal, pero nunca desigual".

En otras zonas para tener hijas, las mujeres indígenas especialmente de la zona sierra, vestían con ropa de muñecas a unas cuantas papas “cholas” y repetían "Una hijita me has de dar cuando el sol salga a madrugar" y cuando era hora de ir a la cama se acostaban con ellas, eso de alguna forma les garantizaba que tendrían por lo menos una niña dentro de su desendencia. 
 
Por otro lado estaban y en algunas casas aún persisten las creencias para echar fuera aquellas personas que no son bienvenidas,. Entre  los antiguos era algo muy típico en todo el país. Cuando aquella persona entraba, se dice que se corría por una escoba para colocarla junto a la puerta de cabeza y así se lograba una rápida partida del visitante.

O si el caso era una casa llena de malas vibras, se llamaba a un brujo o curandero quién colocaba una rama de sábila junto con una herradura en la parte superior de la puerta principal, y entonces se despedia diciendo diez veces "Mala vibra sal, busca otro hogar, este queda en paz, que entre la bondad y la oscuridad vuelva a su lugar".

Claro, todas las supersticiones en el Ecuador, duraban y duran hasta que un Shaman, un brujo o un curandero de cepa, con uno que otro truquito y bajo algún dinerito quite el mal andar.

2 de enero de 2010

LAS SUPERSTICIONES DE FIN DE AÑO














En el Ecuador, como en algunos países, cada 31 de diciembre al llegar las doce de la noche, justo al empezar el nuevo año, muchas personas por sus costumbres se basan en supersticiones para obtener suerte, salud, dinero, amor y viajes.

Aquellas supersticiones actualmente son denominadas "cábalas para la suerte", las mismas que de una manera u otra dan cabida para que el comercio se intensifique.

Por ejemplo, al momento de la cena, es una tradición colocar 12 uvas  en la mesa para todos quienes se encuentren presentes; de acuerdo con el ritual, se debe comer una uva por cada una de las 12 campanadas del reloj o por cada uno de los meses del año entrante, en total silencio, únicamente pensado en todo lo anhelado. Idealmente se colocan seis uvas verdes y seis moradas. De esta forma, los anhelos y aspiraciones, se dice, se hacen realidad.

Por otro lado, esta el colocarse ropa interior amarilla o al revés, la primera se cree es para asegurar felicidad y gratos momentos y la segunda para obtener un closet muy variado.

El salir a correr por la cuadra donde uno se encuentre, cargando una maleta y guardar en los bolsillos lentejas, o en los zapatos dinero, que no debe ser gastado durante todo el año, o también a su ves, el colocar un anillo de oro en la copa de champaña, con la que se hará el brindis, según las tradiciones, sirve para viajar mucho, nunca tener ausencia de comida y ser prospero en el dinero.

Pero entre otras la más común en el Ecuador, se trata de la quema del año viejo.
El año viejo es un muñeco hecho de papel, ropa vieja, cartón o plástico relleno de explosivos y arcilla. A minutos de finalizar el año se quema aquel monigote; esta es una tradición con la que se dice, que al momento de prender fuego al muñeco, se deben ir todos los malos momentos y las malas ideas para empezar en paz y tranquilidad el siguiente. 
A esto se le suma una lista de peticiones que cada uno debe hacer, para que el espíritu que rondó a cada uno, el año pasado, le cuente al espíritu siguiente y de esa forma se encuentre la felicidad. 
Pero, para que esto suceda cuando el monigote este en llamas se debe saltarlo por lo menos tres veces, sino la mala suerte te persigue hasta el termino del año que entra.

Además, con el año viejo en el Ecuador es muy común la tradición de los disfraces de viudas. Las viudas no son más que hombres disfrazados  de mujeres que salen a las calles a divertir a la gente recordándoles que el año esta por terminar y ellas sufren por el marido que se les va cuando las campanas  marquen las doce. Esta sin duda es una cábala más para empezar el año con buen humor y buenas energías.