ESTE ES UN ESPACIO DEDICADO A LA HISTORIA, MITOS, LEYENDAS, CULTURA, TRADICIÓN, GASTRONOMÍA, TURISMO, PAISAJES, AFICIONES, MÚSICA, SOBRE EL PAÍS CANELA DEL CENTRO DEL PLANETA, UN LUGAR PARA VIVIR... ECUADOR. LA META HOY ES RECUPERAR LO PROPIO DE UN TERRITORIO QUE CON EL TIEMPO VA DEJANDO ESPACIOS EN EL OLVIDO.
30 de enero de 2010
27 de enero de 2010
SUPERSTICIONES SUPERSTICIOSAS
El Ecuador, como la mayoría de las naciones de América Latina , se ha desarrollado entre abundantes creencias y supersticiones.
Shamanes, curanderos y brujos son el denominador común en la vida cotidiana de sus habitantes. Existen todo tipo de supersticiones, pero las mas comúnes del país aluden a espejos, escaleras, gatos negros y números 13, una superstición que por cierto, es mucho más fuerte que cualquier otra.
Por ejemplo, en algunos edificios de Quito, la capital, no existe el piso 13. En los ascensores los botones saltan directo del 12 al 14, pues se cuenta que en los pisos 13 la suerte de quienes se atreven a vivir o trabajar allí nunca es buena, pasan toda la vida buscando estabilidad y jamás la encuentran.
En Guayaquil, se dice que los días de "malisima" suerte son martes y viernes 13. Se especula que durante esos días uno nunca debe hacer negocios, no deben realizarse bodas y jamás se debe viajar, pues la mala suerte que provoca este número, es un obstáculo algo imposible de superar.
"Cuidadito si rompes un espejo luego de haberte reflejado, la mala suerte cae en tu vida por siete años"; "cuando un gato negro se cruza por tu lado, en los amores no serás afortunado"; "si pasas debajo de una escalera tu vida durará muy poco y si alguien te barre los pies, no te casarás, y si lo haces corres el riesgo de no ser verdaderamente feliz" dicen las abuelas del Carchi.
En Ambato, en cambio, se dice que jamás se debe pedir sal si esta no está dentro de un salero, pues el riesgo es que quien te la pase en una cuchara la riegue, suceso que dará a tu vida un giro de nueve a catorce años de mala racha.
Pero hasta hoy no solo existen las supersticiones con objetos, sino que con el pasar de los años se han aumentado a la lista algunas otras que van acompañadas de frases para protegerse del mal aire de la suerte,. frases que surgen por la visita de habitantes de paises hermanos.
Por ejemplo, en los pueblitos pequeños del norte del país, el Chota, San Pablo del Lago, Mira o Suleta, San Pascual es quién trae la suerte.
Los antiguos, cuando se prendía la leña para hacer fuego, decían: si lanza chispas, se debe bailar y las mujeres deben levantar la falda diciendo "San Pascual bailón que llegue tarde que llegue temprano", considerando que las chispas fuesen una señal de que se iba a recibir una buena noticia, o en caso contrario si la noticia era mala, se agregaba la frase "sino que no llegue ni envano", esas palabras se las repetía varias veces siempre bailando y con la falda hacia arriba.
Otras personas buscando aumentar la clientela de negocios, principalmente en Riobamba, tomaban cuatro cabezas de ajo amarrados con una tira de satín rojo, y las colocaban en diferentes partes del lugar, repitiendo siempre "Por mi, por ti, por todos, para que me vaya bien para que me vaya mal, pero nunca desigual".
En otras zonas para tener hijas, las mujeres indígenas especialmente de la zona sierra, vestían con ropa de muñecas a unas cuantas papas “cholas” y repetían "Una hijita me has de dar cuando el sol salga a madrugar" y cuando era hora de ir a la cama se acostaban con ellas, eso de alguna forma les garantizaba que tendrían por lo menos una niña dentro de su desendencia.
En otras zonas para tener hijas, las mujeres indígenas especialmente de la zona sierra, vestían con ropa de muñecas a unas cuantas papas “cholas” y repetían "Una hijita me has de dar cuando el sol salga a madrugar" y cuando era hora de ir a la cama se acostaban con ellas, eso de alguna forma les garantizaba que tendrían por lo menos una niña dentro de su desendencia.
Por otro lado estaban y en algunas casas aún persisten las creencias para echar fuera aquellas personas que no son bienvenidas,. Entre los antiguos era algo muy típico en todo el país. Cuando aquella persona entraba, se dice que se corría por una escoba para colocarla junto a la puerta de cabeza y así se lograba una rápida partida del visitante.
O si el caso era una casa llena de malas vibras, se llamaba a un brujo o curandero quién colocaba una rama de sábila junto con una herradura en la parte superior de la puerta principal, y entonces se despedia diciendo diez veces "Mala vibra sal, busca otro hogar, este queda en paz, que entre la bondad y la oscuridad vuelva a su lugar".
Claro, todas las supersticiones en el Ecuador, duraban y duran hasta que un Shaman, un brujo o un curandero de cepa, con uno que otro truquito y bajo algún dinerito quite el mal andar.
O si el caso era una casa llena de malas vibras, se llamaba a un brujo o curandero quién colocaba una rama de sábila junto con una herradura en la parte superior de la puerta principal, y entonces se despedia diciendo diez veces "Mala vibra sal, busca otro hogar, este queda en paz, que entre la bondad y la oscuridad vuelva a su lugar".
Claro, todas las supersticiones en el Ecuador, duraban y duran hasta que un Shaman, un brujo o un curandero de cepa, con uno que otro truquito y bajo algún dinerito quite el mal andar.
25 de enero de 2010
LA CASA 1028
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Alún tiempo atrás, en Quito, vivía una niña llamada Aurora.
Ella, era una jovencita muy simpática, sus ojos eran tan claros y azules como el cielo en pleno vgerano y su cabello tan rubio como el color que refleja el sol. Sus Familiares desde pequeña la llamaban Bella, Bella Aurora, así en todo lugar se lo conocía.
Bella Aurora pertenecía a una familia de buena posición, sus padres además de ser ricos, eran muy cariñosos y la adoraban, pues ella era la única hija que tenían.
En el tiempo en que vivió Bella Aurora, la Plaza de la Independencia no tenía el monumento a la Libertad de hoy, sino una pila al centro y nada más, ni flores, ni árboles, estos fueron plantados a finales del Siglo XIX y mediados del Siglo XX como iniciativa del presidente Gabriel García Moreno, quien mando a convertir la plaza en un pequeño jardín al estilo francés para mejorar la fachada del casco colonial. Entonces en aquellos tiempos, en la plaza, se realizaban con frecuencia corridas de toros.
Una mañana entre los primeros días de diciembre, la familia de Bella Aurora asistió a la que había sido anunciada como una gran corrida. La tauromaquia era un arte que año tras año, mes tras mes tradicionalmente disfrutaban muchos de los quiteños.
Bella Aurora nunca había visto un espectáculo taurino, por ello sus padres decidieron llevarla a la gran corrida. Ella curiosa comentaba con su madre todo lo que pasaría cuando de pronto entre preguntas y murmullos, la feria había empezado, primero mientras se tocaban trompetas, salieron al ruedo los toreros para saludar al publico montados en bellisimos caballos, traídos desde España, con capas rojas y banderillas de colores en sus manos, al poco tiempo se despejo el ruedo y salió un toro negro, muy grande y robusto, que al verlo simplemente daba miedo.
Como es normal, el toro dio una vuelta reconociendo la arena. Y luego de mirar a su alrededor, se acercó lentamente hacia donde Bella Aurora espectaba, fijamente la miraba mientras caminaba, pero la niña de inmediato se desmayó del susto, solto el brazo de su madre y cayo al suelo.
Sus padres no podían entender lo que pasaba con aquel toro, así que solo salieron de allí con la pequeña en brazos hasta su casa, unas calles abajo, donde intentaron curarla del espanto.
Mientras en la plaza se dice que aquel toro negro, cuando vio a Aurora alejarse, se desespero buscándola, y al no encontrarla, esquivo a los toreros y saltó la barrera, con su olfato dio con la casa de la niña, la casa 1.028.
El toro se había enamorado.
Furioso y desconcertado rompió la gran puerta de madera que daba a la calle, los sirvientes lo vieron dar vueltas en el patio interno de la casa, de un brinco de pronto subió al corredor, olfateó por todas partes hasta que entró al dormitorio de Bella Aurora.
Cuando la niña lo vio, quiso huir, pero no tuvo fuerzas. Los sirvientes quedaron desconcertados y entre gritos solo se alcanzó a escuchar un grito más fuerte, el de Aurora mientras el toro la embestía.
De inmediato sus padres y empleados corrieron a ver que sucedía, el animal escucho ruidos y desapareció después. Se hizo humo. Nunca ni siquiera se lo vio salir.
Bella Aurora había quedado en el piso bañada en sangre. Ella falleció esa misma tarde, sus padres quedaron devastados, enterraron a su pequeña en una hacienda a las afueras y poco después abandonaron la ciudad.
De inmediato sus padres y empleados corrieron a ver que sucedía, el animal escucho ruidos y desapareció después. Se hizo humo. Nunca ni siquiera se lo vio salir.
Bella Aurora había quedado en el piso bañada en sangre. Ella falleció esa misma tarde, sus padres quedaron devastados, enterraron a su pequeña en una hacienda a las afueras y poco después abandonaron la ciudad.
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